Anoche lleve a mi marido al aeropuerto. Estuve toda la tarde haciendo su maleta, vino con el tiempo justo para darse una ducha, estrecharme entre sus brazos, darme un bonito beso y montarse en el coche para que lo dejara en el aeropuerto. Las niñas se quedaron con mi madre, pasé a por ellas cuando volvía a casa. Esperaba al ascensor y cuando se abrieron las puertas salió mi vecino. No lo había visto desde aquel atrevimiento. Me saludó, hizo un par de carantoñas a las niñas y se alejo hacia el portal. Yo ya había entrado con mis hijas en el ascensor cuando lo ví girarse, y casi en un susurro que no obstante oí perfectamente me dijo: “no te preocupes, esperaré hasta que te vea preparada.”
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Era ya tiempo de regresar Baco...
ResponderEliminar...tus lectores siempre regresamos a ver cuando volvias.
Ha valido la pena la espera, estos nuevos escritos dejan en uno la sensacion que "tienes que regresar, esto recien empieza"
antes ^ojos_verdes^
Hola, Baco ya nunca más estará, soy Silvia.
ResponderEliminarY tu publicas con su cuenta?
ResponderEliminarYo y César publicamos con su cuenta. Digamos que ambos hemos estado muy unidos a él.
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